El curso 2010 ha empezado fuerte para los miembros del Gobierno de España y para los directivos de Renault. El pasado lunes ambas partes mantuvieron una reunión en la que el director general de Operaciones de la firma gala, Patrick Pélata, el presidente de la filial española, Jean-Pierre Laurent, y el responsable de los aspectos industriales de la corporación, José Vicente de los Mozos, expusieron al ministro de Industria, Miguel Sebastián, y al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sus proyectos de futuro para las plantas que posee en España.
Estoy en el AVE dirección a Zaragoza junto con varios periodistas para probar la nueva gama del modelo todoterreno Land Cruiser de Toyota en la zona de Tudela. Durante la espera para subir al tren, hemos iniciado una conversación entre varios compañeros en la que, como no podía ser de otra manera, ha surgido el tema del día. La negativa de General Motors de vender sus filiales europeas Opel/Vauxhall al consorcio formado por el fabricante canadiense de componentes para automóviles Magna y la entidad bancaria rusa Sberbank.
Dicen que ya no se hace periodismo como el de antes, que ahora los periodistas se dedican a buscar información en Internet y que sólo se hacen artículos estándar. Puede que todo eso sea verdad y que poco a poco nos estemos convirtiendo en robots de la información, pero esta semana, y por hacer una excepción, han cambiado las tornas y los redactores del motor han salido a la calle en busca de la noticia. El motivo de las más de 10 horas de guardia, tirados en una escalera, que realizamos varios periodistas el pasado martes, fue la reunión que mantuvieron los representantes del Ministerio de Industria, los del Gobierno de Aragón, los sindicatos y el futuro dueño de Opel, la firma canadiense Magna, para hablar de lo que va a pasar con la planta de Figueruelas (Zaragoza).
Después de muchas pataletas, lloros, súplicas, ruegos y peticiones, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, con Miguel Sebastián al frente, ha entrado en razón y ha anunciado que pondrá en marcha, en 45 días, un nuevo plan que ayude a renovar el parque automovilístico español (que es uno de los más antiguos de Europa). Esta iniciativa, que verá la luz bajo el nombre Plan VIVE (Vehículo Innovador- Vehículo Ecológico), como era de esperar, no ha dejado a nadie indiferente y ya han surgido las primeras críticas, entre ellas las mías.