Un año más, los aficionados a los coches y al mundo del motor tenemos una cita en Ginebra. Efectivamente, la semana que viene se celebra la 80 edición del Salón Internacional del Automóvil de Ginebra, que como siempre llegará cargada de novedades en forma de nuevos modelos y de nuevas tecnologías, especialmente orientadas a reducir los consumos y las emisiones de gases contaminantes de los coches. Los periodistas viajaremos a la ciudad suiza el próximo lunes y el martes nos espera el agotador día de prensa, en el que todas las marcas presentes hacen ruedas de prensa en las que suelen estar los más altos jerifaltes.
Por fin General Motors ha dado a conocer los planes de futuro que tiene para su firma Opel (y también para la Opel británica, Vauxhall). Han sido varios meses de espera para saber lo que será de esta mítica firma europea en los próximos años. Los trabajadores de la corporación han tenido que pasarlo mal con esta incertidumbre, porque estaban en la cuerda floja muchos puestos de trabajo. La medidas que va a tomar General Motors para volver a reflotar Opel no han sorprendido a casi nadie y lo único que destaca de lo anunciado por el consejero delegado de Opel, Nick Reilly, es la fuerte inversión en desarrollo que va a llevar a cabo la empresa para no quedarse atrás en comparación con sus competidores.
Más noticias negativas. Opel ha dado a conocer su intención de cerrar su planta de producción de Amberes (Bélgica) a lo largo de este año. Concretamente a mediados de 2010. La noticia no ha pillado por sorpresa a nadie, porque por todos era sabido la escasa rentabilidad de esta instalación y el poco interés estratégico que tenía para la compañía, puesto que produce modelos que se pueden transferir, sin demasiadas complicaciones, a otras factorías.
Dejamos hace unos días el 2009, y toca hacer balance de lo ocurrido en estos doce meses en el sector del automóvil. Las cosas no fueron fáciles durante el pasado año para los fabricantes de vehículos, ni tampoco para los gobiernos de los diferentes países, que tuvieron que intervenir en muchas ocasiones para frenar la caída libre a la que se estaba enfrentando la industria de las cuatro ruedas (también la de las motocicletas).
En la vida hay veces que las situaciones dan giros inesperados, no siempre siguen el curso que deberían, y parece que en el mundo del motor estas cosas pasan más a menudo de lo normal, o por los menos en los últimos tiempos, se están rompiendo los esquemas más veces de lo que podríamos considerar como normal. Primero fue el, no se puede llamar de otra forma, culebrón entre Volskwagen y Porsche, luego llegó la frustrada venta de Opel a Magna, y, finalmente, hemos visto como el proceso de traspaso de Saab se ha ido al garete.
Se puede hablar largo y tendido de la gestión de Miguel Sebastián al frente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio en lo que se refiere al sector del automóvil. Habrá opiniones para todos los gustos, desde los que crean que ha sido el mejor en el puesto hasta los que opinen que ha sido uno de los personajes más nefastos para la industria de las cuatro ruedas (y también de la de dos ruedas). Yo no me encuadro en ninguno de los dos bandos, si no que más bien pienso que por lo menos se está preocupando en tomar medidas en relación con el automóvil, aunque puede que no siempre sean las más adecuadas, como es el caso del, en mi opinión, fallido Plan VIVE.
Estoy en el AVE dirección a Zaragoza junto con varios periodistas para probar la nueva gama del modelo todoterreno Land Cruiser de Toyota en la zona de Tudela. Durante la espera para subir al tren, hemos iniciado una conversación entre varios compañeros en la que, como no podía ser de otra manera, ha surgido el tema del día. La negativa de General Motors de vender sus filiales europeas Opel/Vauxhall al consorcio formado por el fabricante canadiense de componentes para automóviles Magna y la entidad bancaria rusa Sberbank.
El final del calvario de negociaciones y de rumores se acerca para la planta de producción de Opel en Figueruelas (Zaragoza). Según las informaciones surgidas en los últimos días, parece que se están dando los últimos pasos hacia un acuerdo, tanto en la factoría zaragozana como para la definitiva compra de la filial alemana de Opel por parte del fabricante canadiense de componentes para automóviles Magna.
Dicen que ya no se hace periodismo como el de antes, que ahora los periodistas se dedican a buscar información en Internet y que sólo se hacen artículos estándar. Puede que todo eso sea verdad y que poco a poco nos estemos convirtiendo en robots de la información, pero esta semana, y por hacer una excepción, han cambiado las tornas y los redactores del motor han salido a la calle en busca de la noticia. El motivo de las más de 10 horas de guardia, tirados en una escalera, que realizamos varios periodistas el pasado martes, fue la reunión que mantuvieron los representantes del Ministerio de Industria, los del Gobierno de Aragón, los sindicatos y el futuro dueño de Opel, la firma canadiense Magna, para hablar de lo que va a pasar con la planta de Figueruelas (Zaragoza).
La negociación para convertirse en el nuevo dueño de Opel puede que esté llegando a su fin. No es que disponga de información privilegiada ni tampoco soy un visionario de las operaciones de compra de empresas, si no que me he parado a pensar en los pasos que se están dando por todas las partes y creo que la cosa no debe estar muy lejos del final.