El tema de los sueldos de los directivos es uno de esos asuntos sobre los que las empresas no suelen querer hablar, incluso los suelen esconder, en la medida de lo posible, puesto que la mayor parte de ellas tienen que hacerlos públicos. Para que nos vamos a engañar, la cúpula directiva de las grandes corporaciones del motor suele ganar mucho dinero, aunque no es el sector que mejor retribuye a sus ejecutivos, pero no siempre se conoce realmente el número de cifras que se maneja en un contrato de estas características.
Por fin General Motors ha dado a conocer los planes de futuro que tiene para su firma Opel (y también para la Opel británica, Vauxhall). Han sido varios meses de espera para saber lo que será de esta mítica firma europea en los próximos años. Los trabajadores de la corporación han tenido que pasarlo mal con esta incertidumbre, porque estaban en la cuerda floja muchos puestos de trabajo. La medidas que va a tomar General Motors para volver a reflotar Opel no han sorprendido a casi nadie y lo único que destaca de lo anunciado por el consejero delegado de Opel, Nick Reilly, es la fuerte inversión en desarrollo que va a llevar a cabo la empresa para no quedarse atrás en comparación con sus competidores.
Por todos es sabido que las compañías de automóviles no trabajan con la mente puesta en el corto plazo, ni tampoco en el medio, sino que a lo que se dedican ahora será lo nuevo de dentro de cinco, seis, diez o quince años. El desarrollo de un nuevo modelo se empieza a idear unos ocho o siete años antes de que se lance comercialmente y las estrategias de las empresas tienen unos plazos de entre cinco y diez años, lo que demuestra que, a pesar de los errores y de que a veces las cosas parezca que no están pensadas, los ingenieros de las grandes firmas de automóviles siempre van por delante.
No me aclaro. Yo creía que en las empresas serias y en las grandes las multinacionales las cosas funcionaban de otra manera y que las decisiones no se tomaban a la ligera. Pero lo sucedido en los últimos tiempos con varias marcas del automóvil, especialmente, con General Motors me están borrando esa idea de la cabeza y me están haciendo creer que en el mundo empresarial de alto nivel también existe un alto componente de improvisación.
Más noticias negativas. Opel ha dado a conocer su intención de cerrar su planta de producción de Amberes (Bélgica) a lo largo de este año. Concretamente a mediados de 2010. La noticia no ha pillado por sorpresa a nadie, porque por todos era sabido la escasa rentabilidad de esta instalación y el poco interés estratégico que tenía para la compañía, puesto que produce modelos que se pueden transferir, sin demasiadas complicaciones, a otras factorías.
Dejamos hace unos días el 2009, y toca hacer balance de lo ocurrido en estos doce meses en el sector del automóvil. Las cosas no fueron fáciles durante el pasado año para los fabricantes de vehículos, ni tampoco para los gobiernos de los diferentes países, que tuvieron que intervenir en muchas ocasiones para frenar la caída libre a la que se estaba enfrentando la industria de las cuatro ruedas (también la de las motocicletas).
Es Nochebuena y antes de irme a cenar con mi familia tengo un rato libre y he pensado que lo mejor era actualizar un poco el blog, que lo tengo abandonado y no por falta de temas de actualidad, si no por el exceso de ellos, que hacen que esté sin aliento durante los últimos días de 2009. Creo que lo más relevante que ha pasado últimamente en el mundo del motor puede ser, además del cierre de la firma Saab, el acuerdo alcanzado entre el grupo automovilístico estadounidense Ford y la china Geely para la venta de la otra compañía sueca, Volvo.
Después de una semana de comidas, cenas, aperitivos y desayunos navideños de todo tipo, he acudido a mi último evento antes de las fiestas, en el que he podido compartir una agradable comida con varios compañeros del motor. Terminado el encuentro, he vuelto a la redacción y me he quedado de piedra con lo que me esperaba en ella. Según entro por la puerta: “General Motors va a cerrar Saab” y yo pienso, y porqué.
En la vida hay veces que las situaciones dan giros inesperados, no siempre siguen el curso que deberían, y parece que en el mundo del motor estas cosas pasan más a menudo de lo normal, o por los menos en los últimos tiempos, se están rompiendo los esquemas más veces de lo que podríamos considerar como normal. Primero fue el, no se puede llamar de otra forma, culebrón entre Volskwagen y Porsche, luego llegó la frustrada venta de Opel a Magna, y, finalmente, hemos visto como el proceso de traspaso de Saab se ha ido al garete.
El que hasta hace poco tiempo era el primer fabricante mundial de automóviles, y que ahora se esfuerza por mantener la segunda posición del ránking, General Motors, acaba de presentar sus resultados económicos correspondientes al tercer trimestre del presente ejercicio (julio-septiembre) y que son los primeros desde que se declarara en suspensión de pagos y de que emergiera después de pasar cuarenta días en esta situación.