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Cuando Toyota muestra síntomas de debilidad es que la cosa no marcha en el sector del automóvil a nivel mundial. Durante este año nos hemos acostumbrado a ver como los principales fabricantes de automóviles, unos más que otros, iban viéndose afectados por la crisis económica y por su repercusión sobre las ventas. Este retroceso ha sido especialmente abultado, y con una mayor duración, en las marcas estadounidenses, como Ford, General Motors, Chrysler, y también entre los fabricantes de componentes como Delphi, TRW, Visteon o Lear. Sin embargo, que el líder del cotarro, la empresa que domina tanto en lo que se refiere a ventas, como facturación y beneficio el panorama de la automoción, se vea afectada por esta crisis que llega a todas partes, parece más grave. La compañía, a pesar de todo lo que está cayendo, consiguió ganar dinero en la primera mitad de su año fiscal (de abril a septiembre), lo que no pueden decir muchos de sus competidores. Toyota ha ganado dinero entre abril y septiembre de este, y mucho, pero no tanto como en épocas pasadas. La firma nipona logró un beneficio neto de 3.900 millones de euros, que es casi la mitad de lo que ganó en los mismos meses de 2007. La situación parece que no es grave, pero que una empresa del tamaño de Toyota y que lleva un paso tan firme flaquee es un síntoma de que realmente esta crisis no es una tontería. Estas cifras han llevado a la corporación asiática a rebajar, una vez más, sus previsiones de resultados para el cierre de este año. Ahora, tras revisar sus expectativas y posibilidades, la multinacional cree que terminará el año fiscal 2008-2009 con unas ventas mundiales de 8,24 millones de unidades, un 9% menos que en el año fiscal anterior.
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