|

El presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla, se reunirá con directivos de Nissan durante un viaje oficial que realizará a Japón el próximo mes de diciembre y en el que abordará el tema del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que ha presentado el fabricante de automóviles para su planta de producción en Barcelona y que supondrá la eliminación de 1.680 empleos en esta factoría catalana. La compañía presentó el pasado lunes este ERE ante la Generalitat, que es el organismo encargado de aceptarlo o de denegarlo, y la firma automovilística nipona explicó que se ha visto obligada a tomar esta decisión por la debilidad que está experimentando el mercado automovilístico a nivel internacional y por la caída de las ventas de automóviles, ante lo que lo sindicatos han respondido que la empresa lleva años obteniendo beneficios y que debería apretarse el cinturón hasta que pasen los malos tiempos, sin tener que despedir a nadie. Este anuncio de Montilla se produce en un ambiente convulso, porque en los últimos días hemos visto en todos los periódicos como los trabajadores de la compañía en Barcelona han sido noticia. Los empleados de Nissan se han concentrado masivamente en diferentes puntos de la capital catalana y progresivamente ha ido aumentando la tensión, lo que ha desembocado en el lanzamiento de huevos, vallas y otros elementos contra la sede de la empresa en Barcelona. Todas estas movilizaciones han llegado poco después de que el ministro de Industria, Miguel Sebastián, se reuniera con directivos de Nissan y llegaran a un acuerdo para formar un grupo de trabajo, similar al que el Ejecutivo ha firmado con su socia gala Renault, para fomentar el coche eléctrico en España. Quién sabe si estas protestas y el clima de hostilidad social que se está gestando echarán para atrás a Nissan (y Renault por su alianza con la nipona) en este proyecto de futuro.
|