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 Los políticos, los medios de comunicación, los economistas y otros muchos llevan tiempo avisando de que estamos inmersos en una fuerte recesión económica producida por diversos motivos y que, entre otras muchas cosas, está repercutiendo en los hábitos de consumo de las personas. Uno de los sectores más afectados ha sido el de la automoción, donde las matriculaciones se reducen mes tras mes. Sin embargo, y como se suele decir, la crisis no nos afecta a todos por igual o por lo menos unos se enteran más que otros.
Digo esto porque esta semana se ha vendido la segunda unidad en España del Bugatti Veyron 16.4, lo que no sería nada extraordinario, si no fuera porque es un coche que cuesta 1,1 millones de euros sin impuestos. La empresa encargada de vender este portento de las cuatro ruedas ha sido Royal Crown Motors, que es propiedad de Bergé Automoción Retail, encargada de la comercialización de vehículos de ‘ultra-llujo’ (definición suya) y también es Agente Oficial Exclusivo de Bugatti en España y Portugal. Este vehículo, como era de esperar, fue recogido en las instalaciones que posee la compañía comercializadora de este tipo de coches de altas prestaciones en Marbella, en la provincia de Málaga, donde también vende automóviles de otras marcas como Lexus, Lamborghini o Rolls-Royce. El Bugatti Veyron 16.4 tiene una producción limitada a 300 unidades y está dotado de un motor que desarrolla una potencia de 1.001 caballos. Este derroche de fuerza permite al vehículo alcanzar una velocidad máxima cercana a los 400 kilómetros por hora y todo ello por el módico precio de 1,1 millones de euros brutos.
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